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PAISAJE. VALLES Y SIERRAS
La articulación en valles y sierras del sector norte, este y sur contrasta con el ámbito occidental, un sector deprimido, el valle de Prádena-Montejo, prolongación nororiental de la fosa de Buitrago. Esta depresión contacta con las sierras de La Puebla a través de la falla de Berzosa, un accidente tectónico de gran importancia geológica. Los relieves del norte de esta depresión descienden suavemente hacia ella formando vertientes relativamente suaves con modestos valles que compartimentan este sector bajo como el valle de Horcajuelo.
En esta amplia depresión rodeada de suaves piedemontes se localizan los asentamientos rurales de mayor entidad (Horcajuelo de la Sierra, Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra) al tiempo que, gracias a la suave topografía, tradicionalmente se concentraron aquí las principales actividades agrícolas. El río de la Nava y sus afluentes drenan este amplio valle excavando sus cauces sobre los depósitos de ladera y en los duros materiales cámbrico-ordovícicos de los fondos.
La Sierra del Rincón posee, por tanto, un paisaje singular formado por un mosaico de dehesas, roquedos, matorrales, montes repoblados y núcleos rurales, organizado en torno a cuatro fondos de valle o depresiones (Depresión de Prádena del Rincón – Montejo de la Sierra, Valle de Horcajuelo de la Sierra, Valle de La Hiruela y Valle de Puebla de la Sierra) rodeados de formaciones montañosas (estribaciones meridionales del macizo de La Cebollera, Sierra de la Peña de la Cabra, Sierras del Rincón y sierras de La Hiruela).
Las dehesas aparecen en las laderas bajas y los fondos de los valles alternando con campos cercados, núcleos rurales y matorrales sucesionales; en las vertientes, los montes repoblados, las masas de roca superficial y los matorrales; y, en las cumbre, los pastos cacuminales.
Todo este mosaico de formaciones vegetales ligadas a un relieve de valles y sierras posee un gran valor natural y se encuentra conservado por una secular actividad humana.
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